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Sueños de plástico

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Sunday, December 28, 2003

Enredarte

Odio la euforia. Especialmente si es síntoma de algún tipo de aspiración emancipadora. No nos engañemos, ¿realmente podemos pensar en un campo para la transgresión? Mucha gente aclama el advenimiento cuasi-religioso de un nuevo Mesías moderno, una reencarnación tecnológica capaz de resolver los conflictos de nuestra cultura.

Sin embargo, la gente se haya dividida: para algunos, el desarrollo de la técnica es ese espíritu que se despliega en la historia y en cuya travesía el individuo logra desembarazarse de la amenaza de lo natural, alcanzando el ya manido estado de bienestar moderno. Para otros, lo que la esencia de la técnica impone resulta alienante y, conscientes de la obsolescencia del debate “dentro-fuera”, optan por la resistencia mediante el uso de las mismas “armas” tecnológicas que suprimen al individuo. Saben que el poder de éstas se basa, hoy en día, en la imagen. Hijos de la cultura visual, encarnan una nueva comunidad de activistas, artistas y herejes cuyas creencias les colocan en una posición sesgada y desgarrada ante la ambivalencia del dios tecnológico, y cuyas resonancias recuerdan ciertas maniobras sesentayochistas del Guerrilla Televisión.

El net.art ha estado llevando a cabo un proceso de legitimación basado en la erradicación de la figura de autor en la obra, “reciclando” los usos de las nuevas tecnologías comunicativas y desmitificando los grandes bulos que versan sobre la horizontalidad y democracia en la red. El modus operandi de cada grupo varía en temática y estrategia. Así, mientras que The Technologies To The People opta por una posición pedagógica y constructiva cuya filosofía se acerca a las ideas del software libre, Critical Art Ensemble concentran sus actividades en un plano más agresivo basado en el sabotaje y la ocultación. Todos ellos merecen el respeto de quienes dedican parte de su vida al antagonismo, sin embargo, los procesos de territorialización del capitalismo avanzado van más allá del contexto en dirección a la experiencia e identidad del sujeto, dimensiones menos accesibles mediante estas prácticas.

escrito por aipinaro at 21:29 | link | comments (1)

Sunday, December 21, 2003

Oui, c´est moi.

Me llaman Lu, pero ese no es mi nombre, aunque eso no importa demasiado en este juego de apariencias; a mi me Mi muñeca Lullaman así, Lu. Bajo mis máscaras nada se esconde y son "ellas" las que realmente importan; toda mi identidad volcada en la mirada de los otros, y en mis imágenes. ¡Que afectada! Me oigo y me repugno, Lu. Si no fuera por el hecho de que generalmente olvido por qué llegué a esta facultad, no sería capaz de seguir, en nada. Y que se vayan a la mierda los objetos artísticos que, además de ser el soporte de transacciones millonarias, no son más que la materialización del narcisismo traumático propio de aquellos que se dicen artistas. Y de esos hay muchos en Bellas Artes, millonarios no, narcisistas, como Lu, sofisticada e incapaz.¿Queda algo más que pueda crearse? Quizá a mi misma.

escrito por aipinaro at 23:17 | link | comments (2)

Tuesday, December 09, 2003

Ayuda para hablar en público: autorrealización del analista de historias

Mi mamá siempre me enseñó que había que enfrentarse a los problemas, pero nunca me dijo cómo. No sabía qué hacer, de modo que recurrí a la biblioteca de mi casa en busca de algún libro que colaborase en mi reafirmación personal. Y lo cierto es que encontré dos que podían socorrerme de esta gran desgracia que padecía. No recuerdo de dónde proceden, pero mi olfato me dice que quizá fueron una de esas grandes inversiones que se hacen durante la carrera: profesor recomienda libro-- alumno compra libro-- libro muere asfixiado por el polvo en biblioteca (aunque si he de ser sincera ahora entiendo por qué).

Primero recurrí a un libro titulado"Las 12 habilidades directivas" de Antonio Valls, que podría subtitularse por otra parte: "receta mágica para el triunfo empresarial: una estrategia bien aliñada, contactos edulcorados, gestión del tiempo... de cocción... ¡y listo!" Estos apartados no me interesaban especialmente. No era momento de pensar en mi ascenso profesional, sino más bien de mantener el puesto y conseguir mi propósito. Así que me dirigí directamente al último capítulo: 12. "Cómo realizar presentaciones en público". Y para mi sorpresa aprendí un montón... sobre inteligencia emocional:

¡Fantástico! Ahora ya sabía a dónde me tenía que dirigir. La cuestión no era mis compañeros de trabajo, sino localizar el sistema límbico de mi audiencia y bombardearlo con argumentos. ¡Perfecto!, éste fue el momento en que entré en éxtasis... de desesperación. "El truco para perder el miedo escénico es reconocer que el cerebro emocional no puede distinguir entre realidad y fantasía" me contesta Antonio Valls en un nuevo párrafo, como si yo fuese capaz de ser consciente de ello en ese momento de tensión...

A pesar de mi decepción, decidí apuntar algunas cuestiones que se tratan en el libro, como posible recurso en situación límite: "para aprender a hablar en público con movimientos controlados, hay un sistema: la posición de preparado, parecida a la de un atleta antes de iniciar su ejercicio. En esta postura se dirige toda la propia energía hacia el público." ATENCIÓN: "para ello inclínese ligeramente hacia delante con las rodillas un poco flexionadas de manera que el peso de su cuerpo gravite sobre la parte delantera de los pies".

Finalmente, como las soluciones que proponía el autor me parecían absurdas, decidí recurrir a los clásicos que seguro, tenían cosas más interesantes que decirme. Y entonces apareció Cicerón con "El Orador": el principio del decorum, el ritmo en la prosa, la necesidad de conocimientos filosóficos, dispositio, inventio y elocutio...

De pronto me ví desbordada. Conforme iba documentándome más acerca del tema, aumentaba mi miedo escénico y ahora con esta nueva lectura también comenzaba a tener dudas sobre el contenido y los argumentos que justificaban mi decisión.... Si es que también me lo dijo mi mamá: "Hija, a mayor conocimiento del mundo y sus fragilidades, mayor sufrimiento... es mejor que no leas tanto"

Así que, por una vez en la vida decidí hacerle caso. Dejé de leer y comencé a romper hoja por hoja, los dos libros. Después hice con todas ellas una alfombra de papel que puse posteriormente en mi patio interior, donde mi cría de york shire defeca todos los días.

escrito por aipinaro at 16:20 | link | comments (3)